martes, 24 de septiembre de 2013

Subir a bordo

Lo que a uno le sorprende cuando se aproxima a la teoría del conocimiento es que quienes escriben sobre ella consideren que están haciendo un viaje a través de los océanos a bordo de una nave. De una nave que ya nunca se para.

Lo que intuyes cuando te embarcas rumbo a los mares del conocimiento es que estás a punto de emprender una aventura no exenta de riesgos. Hay quien dice que llega a marearse frente al pirronismo, la mayéutica, el dualismo, la hermenéutica, o el neopositivismo, por poner algunos ejemplos.

Los filósofos aman el saber. Pero, ¿cómo sabemos lo que sabemos? ¿Cómo llegamos al conocimiento? ¿Cuándo podemos afirmar que estamos frente a una verdad? En eso consiste la teoría del conocimiento, en eso consiste la epistemología.

Definiciones de "verdad" hay unas cuantas. De momento, me interesa destacar la forma en la que se referían a ella en la Grecia Clásica: Aletheia.

La aletheia significa la verdad que desvela, aquella que descubrimos cuando acertamos a quitarle el velo de ignorancia.

Aletheia es también, creo que ya lo supones, el nombre del navío en el que estamos a punto de embarcarnos.

2 comentarios:

  1. ¡Qué bonito fue el viaje del año pasado! Me alegro de que te encargues del "bitacora", te voy leyendo... y me encantan las viñetas, sobretodo tu autorretrato :)

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