martes, 22 de octubre de 2013

El relativismo de Protágoras


Fue en la época de esplendor de la Atenas de Pericles (445-429 a.C.), cuando Protágoras de Abdera (490-420 a.C.) llevó a juicio a Evatlo, a quien le dijo más o menos lo siguiente:
«Si gano, es preciso que, por haber ganado, me entregues los honorarios que te reclamo; Si ganas tú, también deberías pagarme por haberse cumplido la condición que pactamos».
Los honorarios que Evatlo se negaba a pagar a Protágoras eran por haber recibido instrucción y asesoramiento de éste en el arte de la retórica, arte que había que dominar si uno quería ganar un juicio. Como Evatlo perdía los suyos, decidió no pagar a Protágoras y fue por eso que éste último llevó a juicio a quien fuera su discípulo. La frase antes citada es lo que se conoce por la “paradoja de Protágoras”.

El de Abdera era lo más parecido a lo que hoy sería un abogado. Era un asesor profesional o sofista [1]. Los griegos de la Antigüedad tenían que defenderse a sí mismos si eran llamados a juicio en el ágora. La retórica era la técnica de expresarse de manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario.

Para Protágoras, todos los argumentos son igualmente válidos. Lo que importa (en un juicio) no es tanto la veracidad de lo que se dice sino el grado de persuasión que se consigue.

Las implicaciones epistemológicas son evidentes: lo que uno cree es relativo. Es el hombre que mantiene una opinión o idea, por el que se mide la valía de la misma.

Por eso Protágoras sentenció:
«El hombre es la medida de todas las cosas».
[Por cierto que, en mi opinión, la utilización de “hombre” y no de “ser humano” está relacionado con la misoginia de la época. Los derechos de las mujeres quedaban, para los griegos, al mismo nivel que los que tenían los esclavos.]

Volviendo a Protágoras, te habrás dado cuenta de que con él se inicia el relativismo. Para el sofista, lo que resulta cierto para uno puede ser falso para otro, y ésto incluye valores morales como el bien y el mal.

Por su parte, Platón se dedicó a refutar esta idea del relativismo.

Y es que, en muchos aspectos, Protágoras estaba en las antípodas del director de la Academia. Al primero le preocupaban cuestiones prácticas, como ganar un juicio o cobrar sus honorarios, y no perder el tiempo en aquello que es incognoscible. Por ejemplo, especular sobre cuál es la materia de la que está hecha el cosmos o sobre la existencia o inexistencia de los dioses. Su postura era la de agnosticismo.

El relativismo es un concepto que nos ha acompañado hasta nuestros días. En su primer discurso como papa, Joseph Ratzinger (o Benedicto xvi), puso el acento en advertir a sus fieles sobre el avance «hacia la dictadura del relativismo». Lo cual no deja de ser también paradójico si tenemos en cuenta que la Iglesia, al igual que los sofistas, siempre dio gran importancia a la retórica haciendo prevalecer la persuasión sobre la veracidad de sus argumentos.



[1] Los sofistas eran profesores itinerantes del derecho y la política.

3 comentarios:

  1. Platón distingue dos tipos de persuación: una que produce conocimiento verdadero y una que produce sólo opinión (ver diálogo Gorgias). Por lo que cualquiera que valore la persuación (sea la Iglesia o quien sea), no por eso se encuentra en el mismo planteo que Protágoras. Es decir que valorar la persuación no es sinónimo de ser relativista. (Noto cierto argumento ad hominem en el comentario sobre Benedicto y la Iglesia)

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  2. Respondo al anónimo del 23/05/2014:
    Un argumento se considera como ad hominen cuando va dirigido contra la persona y no contra el discurso. No creo, por tanto que sea el caso. De serlo, peor parados saldrían Platón, o el propio Protágoras, ¿no te parece?
    De todas formas, me reafirmo en la idea de que en el discurso del papa y de la Iglesia prevalece la persuasión sobre la veracidad de los hechos. No es que la persuasión sea mala en sí: lo es cuando se basa en algo que no es cierto, o que solo es válido para aquellos que quieren creerse en posesión de la verdad, negándose a aportar ninguna prueba.

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  3. Me parece un oportuno,el destacar esta expoaicion,para mi desconocida del padre dw las matemáticas Pitágoras. Felicitaciones

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