sábado, 21 de diciembre de 2013

En la ruta del zen

Desde hace un tiempo la curiosidad me lleva a preguntarme (y a preguntaros) por el significado de esta palabra tan corta. Sobre el zen, los occidentales sabemos poco o nada.

Solemos decir que se trata de una "religión" o una "filosofía" oriental. Los hay que afinan más y lo relacionan con el budismo, de donde en efecto proviene. Pocos destacan que ciertas artes marciales, como el Kung-fu, nacieron del zen. Para unos cuantos más, el zen se traduce en tranquilidad, en meditación, en equilibrio o paz interior.

Podríamos hablar de que hay una moda zen que desde mediados del siglo pasado se instaló entre los occidentales. Los interioristas crean espacios zen y los paisajistas diseñan esos jardines que luego hay que rastrillar y cuidar con tanto esmero.

Pero el zen no es eso. Ni es una religión, ni una filosofía. Según Cicco es una forma de conocimiento basado en la meditación y la autodisciplina con el objetivo de alcanzar el estado de espíritu de un Buda. Un Buda que todos llevamos dentro, según afirman. Un estado del espíritu que no necesita estar sujeto a unas imágenes:

«Arriba, ni una teja para cubrir la cabeza; abajo, ni un centímetro de tierra donde asentar el pie». (Watts, 2005; 7)
El camino del zen no nos lleva hacia afuera, sino hacia dentro de nosotros mismos. Prescinde del lujo pero no requiere del ayuno. Buda vive en su interior como un rey, y en su exterior como un mendigo. Dice no gustar de los extremos pues optar por cualquiera de ellos conduce al desequilibrio.

El zen desprecia el conocimiento intelectual por ser un impedimento a la verdadera comprensión. Leer libros no nos convierte, dice Cicco, en buscadores espirituales. Nos convierte en filósofos.

Por eso, antes de emprender el camino se nos invita a quemar nuestra biblioteca: ¿lo harías tú?

Seguir el sendero del zen convertirá a cada discípulo en una nube flotando a sus anchas, libre de ataduras, libre de pasiones. De nuevo el equilibrio, alejado de los extremos, un camino medio al que Cicco denomina como el óctuple sendero donde:
  1. Todo se termina;
  2. Uno es lo que piensa;
  3. Has de limpiar el veneno de tu lengua;
  4. Se ha de actuar correctamente. Ser buena gente;
  5. Tener un trabajo honesto;
  6. Esforzarse por mejorar;
  7. Atender correctamente a tus pensamientos;
  8. Concentrarse en el presente.
La clave del zen está en observarse a uno mismo.

Esta ha sido nuestra primera incursión a una de las formas de pensamiento en Oriente. Más adelante volveremos a caminar por la ruta del zen, procurando no tropezar.

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