lunes, 30 de diciembre de 2013

Los primeros [hombres] en pisar el paraninfo

El paraninfo es el salón de actos del alma mater. Por alma mater entendemos “alma nutricia” (que alimenta). Se trata de una metáfora, escrita en latín, que se usa para designar la universidad, el centro donde nuestras almas se proveen del alimento intelectual. Apuesto a que no serán muchos los universitarios que sepan que la palabra “matrícula” deriva de mater (madre).

Parece obvio que las universidades no existieron siempre. En algún momento hubo que crear la primera, y luego la segunda y así hasta llegar a nuestros días donde parece obligado que cada ciudad tenga la suya, y algunas hasta tienen dos o quizás más.

¿Quiénes fueron los primeros hombres en acceder a la universidad? ¿Y las primeras mujeres?

Vayamos por partes.

Ocurrió en la Edad Media, en 1088, en la ciudad de Bolonia, en lo que hoy es Italia. La escuela de los jurisconsultos boloñeses, o escuela de los glosadores, fue iniciada por Irnerius (1050-1130), gran renovador del conocimiento tradicional del sistema jurídico, que separó el derecho de la gramática y la retórica, dándole así una entidad y una autonomía propia.

Conocida oficialmente como Alma Mater Studiorum (madre nutricia de los estudios), la Università di Bologna sigue siendo una de las más prestigiosas universidades del mundo. Sus estatutos datan de 1317.

Por sus aulas pasaron poetas tales como Dante Alighieri (1265-1321) y Francesco Petrarca (1304-1374), o humanistas como Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494), además de otros. El semiólogo y escritor italiano Umberto Eco (1932), autor de 'El nombre de la rosa' (1980), ha sido el titular de la cátedra de semiótica durante los últimos años.

Las universidades medievales sustituyeron a las escuelas palatinas, monásticas o episcopales que ya existían en la Alta Edad Media. No olvidemos que el marco político e ideológico de aquella época es el cristianismo, que entonces funcionaba como una teocracia. Así lo anotamos en esta bitácora, cuando hicimos el recorrido histórico 'De Heródoto a Maquiavelo'.

Después de Bolonia, surgieron más universidades en Oxford (1096); Palencia (1208); Cambridge (1209); Salamanca (1218); Padua (1222); Nápoles (1224); la Sorbona de París (1275), y así sucesivamente. Pronto colgaré un mapa para que puedas consultarlo.

Los primeros hombres en pisar el paraninfo tendrían poco más de catorce años. Estudiaban el Trivium (gramática, retórica y lógica) y el Quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía) hasta que alcanzaban el título de bachiller tras superar un examen de lectio y disputatio, (lectura y debate). Para entonces el estudiante había pasado seis años apretando los codos. Muchos abandonaban. El resto accedía a los estudios de nivel superior, en áreas tales como el derecho, la medicina o la teología. Si lograban el título de magister podían dedicarse a la enseñanza en cualquier universidad. Pero si aspiraban al título de doctor, tendrían que estar dispuestos a pasar otros seis o doce años más estudiando. O quince, si es que les daba por doctorarse en teología.

En cada uno de esos pasos, pero muy especialmente en el último, la barrera económica disuadía a muchos de seguir matriculándose. Sólo unos pocos hombres lo hacían, bien porque su familia podía pagar o bien porque encontraban a alguien dispuesto a financiarles. Muchos de ellos tendrían, además, que sufragarse parte de los gastos trabajando mientras estudiaban.

En el siglo xi, las mujeres no iban a la universidad. Tampoco lo harían en el xii, ni en el xiii, ni en los que siguen. Hubo que esperar hasta mediados del siglo xix para que algunas se atreviesen a rellenar las hojas de matrícula. Apenas hace cien años que la mujer pudo hacerlo en igualdad de condiciones con los hombres.
«La enseñanza del siglo xix, muy influenciada aún por la Iglesia a todos los niveles, sigue contemplando a la mujer en un papel secundario. La Iglesia católica tenía [o tiene] un concepto funcional de la mujer. Obedecía a su papel cohesionador al interior de la familia. El prototipo más frecuente fue el de perfecta casada, reina del hogar, piadosa, buena madre y buena esposa. Este concepto correspondía a un discurso ideológico sobre lo doméstico, y la Iglesia católica era [y sigue siendo] su más agresivo portavoz». (Los corchetes son míos). 'Mujer y educación en el siglo xix' Alma mater hispalense.
De hecho, en España llegaron a prohibirles la entrada poco después de que las primeras se atrevieran a pisar el paraninfo.
«Las pioneras de finales el siglo xix comenzaron a ir a la universidad aprovechando el vacío legal que existía. No estaba prohibido, al principio, porque simplemente nadie había pensado, jamás, en que una mujer quisiera estudiar y, mucho menos, que lo necesitara para ser una buena madre y esposa». '100 años de igualdad en la Universidad'. RTVE.es
Por fin, el 8 de marzo de 1910, se aprobó una real orden que autorizó “por igual la matrícula de alumnos y alumnas”.

Este ha sido un breve relato de cómo nació la universidad. De lo que pudo significar para los hombres desde el Medievo hasta el presente, y también de lo que significó para las mujeres, pues sólo pudieron acceder a ella durante el último siglo, en contraste con los novecientos años en los que quedaron fuera.

Dijimos que la universidad es el centro donde se imparte el conocimiento y, por ello, tiene mucho que ver con la filosofía y, más aún, con la epistemología, o teoría del conocimiento, que son los temas que tratamos en esta bitácora.

Así que, mientras podamos y nos dejen, seguiremos matriculándonos, aunque sólo sea de vez en cuando, hombres y mujeres por igual.

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