miércoles, 15 de enero de 2014

Los papas de la era maquiavélica

 
Nueve fueron los papas que hubo durante los cincuenta y ocho años que duró la vida de Nicolás Maquiavelo (1469-1527). Todos ellos tuvieron que lidiar con la amenaza turca que se cernía sobre el mundo cristiano, controlado por ellos. Pero no me extenderé sobre ese tema y, en cambio, sí que resaltaré los aspectos más relevantes de sus políticas en el continente. No podemos perder de vista que, además de papas, eran príncipes.

Empezamos con Pietro Barbo (1417-1471), que fue proclamado papa cinco años antes de que Maquiavelo viniera al mundo, y murió cuando éste apenas había cumplido sus dos primeros años de vida.

Barbo quiso utilizar el nombre de Formoso II (Formoso, en latín, significa hermoso), por estar convencido de su belleza, pero le convencieron de que optara mejor por llamarse Pablo II. El retrato que de él nos hace el cronista Stefano Infessura (1435-1500) es el de alguien opuesto a los humanistas, pero amante del esplendor y de las diversiones populares. Pablo II introdujo el carnaval en Roma. Los rumores que se desataron tras su muerte hablan de que ésta fue causada por un infarto mientras era sodomizado por un paje.

Así que, en 1471, le sustituye el genovés Francesco della Rovere (1414-1484), que tomó el nombre de Sixto IV. Como otros muchos papas, Sixto IV incurrió en el nepotismo. Esto es, nombró en cargos de autoridad y de ingresos a más de veinticinco sobrinos y parientes suyos. Uno de ellos, estuvo involucrado en la Conspiración de los Pazzi, un fracasado intento de golpe de estado en Florencia. No consiguieron dar muerte a Lorenzo el Magnífico (1449-1492) pero que sí lograron asesinar a su hermano Juliano de Médici (1453-1478).

Durante el pontificado de Sixto IV se construyó la Capilla Sixtina. Y se instituyó la celebración del día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María el 8 de diciembre.

En 1484, será otro genovés el elegido como nuevo papa: Giovanni Battista Cybo (1434-1492) que optó por llamarse Inocencio VIII.

Con Cybo se iniciará la caza de brujas. Dos de sus inquisidores, Heinrich Kramer (1430-1505) y Jacob Sprenger (1435-1495), serían los coautores del tristemente célebre 'Malleus Maleficarum' (Martillo de brujas), publicado en 1486, cuando Maquiavelo tenía 26 años.

Este texto serviría de guía a los inquisidores para determinar quiénes eran brujas, y quiénes no. Si te designaban como bruja, se incautarían de todos sus bienes, procederían con sesiones de tortura, y acabarían atándote a una pira a la que prenderían fuego.

Ese mismo año, Inocencio VIII prohibiría leer las obras de Pico della Mirandola (1463-1494), por considerarlas plagadas de herejías.

Con estos antecedentes, no ha de extrañarnos que, en 1487, nombrara a Tomás de Torquemada como gran inquisidor para España.

También sería Inocencio VIII, quien concedería el título de “Católica Majestad” a Isabel I de Castilla (1451-1504) y a Fernando II de Aragón (1452-1517), convirtiéndolos así en los Reyes Católicos.

El siguiente papa fue un paisano mío. En efecto, Rodrigo de Borja (1431-1503), nació en Xàtiva (Corona de Aragón) y se convirtió en el papa Alejandro VI, en 1492. Su carrera dentro de la curia empezó, siendo aún muy joven, gracias al nepotismo de su tío, el papa Calixto III (1378-1458). Sin embargo, Rodrigo de Borja intrigaría aún más, si cabe, hasta lograr que la Casa de Borgia se alzara en lo más alto del poder internacional de la época.

El talento militar de uno de sus cuatro hijos, César Borgia (1475-1507) sería destacado por Maquiavelo. en 'El príncipe'.

Un episodio que tuvo lugar durante el papado de Alejandro VI fue el de su enfrentamiento con Savonarola, a quien le dedicamos una entrada cuyo título era: 'Donde queman libros, quemarán personas'.

Este papa tendría mucho que ver con el reparto del Nuevo Mundo que se hizo entre los reinos de Castilla y Portugal.

Muerto Alejandro VII en extrañas circunstancias, le sucede, en 1503, Francesco Nanni Todeschini Piccolomini (1439-1503), que fue nombrado papa como Pío III. Sería éste un papado breve que duró tan sólo veintiséis días. Aún así, le dio tiempo para encarcelar a César Borgia.

Quien le sucede, fue Giulano della Rovere (1443-1513), conocido como el papa Julio II. Este genovés, al igual que ocurría con Alejandro VI, fue lanzado en su carrera eclesiástica por el nepotismo de su tío Sixto IV, a quien vimos al comienzo de este artículo. Y también como el setabense, fue padre de varios hijos.

Por otra parte, Julio II fue mecenas y protector de grandes artistas, como Michelangelo Buonarroti (1475-1564) y Rafael Sanzio (1483-1520). Un inciso: tienes que ver la película 'El tormento y el éxtasis' (1965) donde se narra como se realizaron las pinturas de la Capilla Sixtina.

Amigo de las armas, Julio II emprendió la guerra contra Venecia, y posteriormente contra Francia, que había sido su aliado hasta entonces.

En 1513, llega al papado Giovanni de Lorenzo de Médici (1475-1521), que será conocido como León X. Era florentino, por supuesto. Con las cuentas exiguas por los enormes gastos que suponía la construcción de la basílica de San Pedro, en Roma, León X publicó una bula en la que solicitaba donativos para sufragar éstos. La bula se interpretó como una venta de indulgencias, esto es, la promesa de obtener beneficios en el más allá a cambio de una cantidad de dinero cuya entrega se hace en el más acá.

Fue el detonante para que Martín Lutero (1483-1546) se decidiera a clavar sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg. A partir de ese momento se inicia la Reforma protestante, que dividiría el cristianismo en dos.

En 1522, el favorito para suceder a un Médici era otro Médici, pero un error de estrategia por parte de las dos facciones que se presentaban dio como resultado la elección por sorpresa de Adrian Florisz Boeyens (1459-1523). Boeyens tomaría el nombre de Adriano VI. Había nacido en Utrech, en los Países Bajos (Holanda). Su reinado duró poco.

Y llegamos al “más desgraciado de los papas” según expresión de Ferdinand Gregorovius (1821-1891). Aquél cuyo nombre secular era Julio de Médici (1478-1534). Aquél que tenía que haber sido el elegido un año antes. El mismo que encargara a Maquiavelo la 'Historia de Florencia', antes de su marcha a Roma.

Julio de Médici fue nombrado papa en 1523, como Clemente VII.
Su torpeza e indecisión harían de él un pésimo estratega. Quizás le hubiera ido bien leerse 'El príncipe', ¿quién sabe?

El 6 de mayo de 1527, tuvo lugar el Sacco di Roma (Saqueo de Roma), llevado a cabo por los ejércitos de Carlos V (1500-1558), rey de las Españas y emperador del Sacro Imperio Germánico. Como consecuencia de tales avatares, Clemente VII acabaría siendo un rehén de los deseos de Carlos V.

Más tarde, al no conceder el divorcio a Enrique VIII de Inglaterra, acabó provocando el cisma anglicano. Cisma que aún perdura.

No se puede decir que su papado fuera un éxito, precisamente.

Además, planeó y logró casar a su sobrina Catalina de Médici (1519-1589) con el futuro rey de Francia, Enrique II (1519-1559). Y ya como reina regente, Catalina sería la protagonista de la terrible Noche de San Bartolomé, la gran matanza de los protestantes, llamados hugonotes, que tendría lugar en 1572.

Pero nos hemos olvidado de Maquiavelo que murió el 21 de junio de 1527, pocas semanas después del Sacco di Roma, y seis años antes de que se acabara el triste papado de Clemente VI.

Ahora me queda una duda. Todos estos papas, ¿eran maquiavélicos o no lo eran?

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