lunes, 24 de febrero de 2014

El martirio de los lolardos

En Inglaterra, gran número de lolardos acabaron en la hoguera por leer y distribuir la 'Biblia de Wycliffe'. Durante la Edad Media estaba prohibido traducir las sagradas escrituras a las lenguas vernáculas. Y eso fue lo que, en 1382, hizo John Wycliffe (1320-1384), traducir la 'Vulgata' al inglés. Recuerda que la 'Vulgata' fue durante mil años la única versión autorizada de la Biblia por la Iglesia católica, tal como vimos en 'Humanistas y reformistas'.

El profesor Wycliffe, o Wickliffe, (o Juan Wiclef, en versión españolizada), daba clases en la universidad de Oxford. Los lollards (lolardos) era el nombre por el que se conocía a sus seguidores. Se trataba de un movimiento anticatólico que proponía unas reformas centradas en la Biblia. De hecho, los lolardos son precursores de la Reforma protestante que un siglo más tarde lideraría Martin Lutero (1483-1546), en lo que hoy es Alemania. La influencia de Wycliffe es significativa en Jan Hus (1370-1415) y el movimiento husita que se formó tras la ejecución de éste.

El líder de los lolardos no sólo se mostraba contrario a la ideología transmitida por el catolicismo, sino que además se oponía al poder temporal del clero y abogaba por la secularización de las propiedades de la Iglesia. Ten en cuenta que en aquellos tiempos la institución que decía tener a Jesús de Nazaret (0-33) como modelo, se había convertido en la mayor propietaria de tierras en el continente europeo.

Para Wycliffe, el papa y el anticristo venían a ser lo mismo.

Ya en 1377, el papa Gregorio XI (1336-1378) publicó numerosas bulas acusando a Wycliffe de herejía. Pero gracias a sus contactos en la corte inglesa puedo evitar ser procesado. De hecho, contaba con la protección y el apoyo de Juan de Gante, I duque de Lancaster (1340-1399), uno de los hijos del rey Eduardo III (1312-1377).

Todo se quedaba en meras reprimendas o alguna pequeña sanción. Un año después, Wycliffe, negaría la transubstanciación en la eucaristía, lo cual provocó un gran escándalo. Tanto, que fue expulsado de la corte y también de su cátedra en la universidad. La transsubstanciación es la doctrina que afirma que el pan y el vino consagrados durante la eucaristía se transforman realmente en el cuerpo y la sangre de Cristo.

Los autoproclamados como los “pobres predicadores” de Wycliffe se dedicaron a propagar su doctrina por los pueblos de Inglaterra. Allá donde llegaban obtenían una gran audiencia. Entre otras cosas:
  1. Afirmaban que el laico devoto tenía la facultad de ejecutar los mismos ritos y funciones que un sacerdote pues, según ellos, la autoridad religiosa provenía de la devoción y no de la jerarquía eclesiástica;
  2. Enseñaban una cierta forma de predestinación;
  3. Creían que los niños se salvan si mueren sin bautizarse;
  4. Buscaban eliminar las leyes que limitaban el salario de los campesinos;
  5. Abogaban por la pobreza apostólica;
  6. Exigían la tasación de las propiedades de la Iglesia;
En 1381, hubo una rebelión campesina que muy probablemente se inspiraba en las ideas del movimiento wyclifista.

 

Las doce conclusiones

En febrero de 1395, once años después de la muerte de John Wycliffe, un grupo de lolardos dirigió al Parlamento una petición con doce conclusiones que fueron fijadas en las puertas de Westminster Hall.

En ellas se recogían los puntos ya mencionados. Se denunciaban la acumulación de riquezas por el clero, ya que esto lleva a la codicia y a despreocuparse de lo religioso. Se oponían a que los religiosos ejercieran el poder temporal secular, por constituir un conflicto de intereses entre los asuntos del espíritu y los del estado. Señalaban lo absurdo de reverenciar las imágenes de los santos. Rechazaban el celibato obligatorio de los religiosos. Sostenían que el clero deben rendir cuentas a las leyes civiles. Se oponían a la pena de muerte y estaban en contra de las guerras, la violencia y el aborto.

En los años que siguieron, por orden del rey Enrique IV de Inglaterra (1367-1413), los lolardos fueron perseguidos por subvertir el orden de la Iglesia. Las 'Biblias de Wycliffe' quedaron prohibidas y la pena para quienes las poseyeran era la de ser quemados en la hoguera. As usual.

Al fin y al cabo, el término lollard bien podría proceder del latín lolium que significa “hierba dañina”. De ser así, habría que reconocer, una vez más, la eficacia propagandística de la iglesia católica al compararlos con la cizaña que crece entre el grano en la parábola de Jesús de Nazaret. ('Parábola del trigo y la cizaña'. En biblegateway.com)

Pues dime, ¿qué hace un agricultor con las hierbas que arranca de su campo? ¿Acaso no hará bien de quemarlas?

1 comentario:

  1. Ciertamente ellos estaban en la razon, mientras que la iglesia Catolica solo buscaba sus propios intereses

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