miércoles, 10 de septiembre de 2014

El ministro que no quería ser filósofo


Empezamos a navegar y el rumbo nos lo marca Wert, José Ignacio Wert (1950). Nuestros escolares estrenan un curso que viene marcado por una ley, la suya, que ha denominado como “Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa” (LOMCE).

Eufemismos aparte, uno deduce que al ministro de educación y cultura no debe gustarle mucho el cargo que desempeña. Lo digo porque la filosofía se traduce como amor a la sabiduría y él ha reducido drásticamente las horas lectivas de dicha materia. Dicen que hasta en un 60%. Su fin no es otro que conseguir que nuestros jóvenes se dediquen más tiempo a las ciencias naturales, las matemáticas, los idiomas y... la religión. Lo que Wert persigue, en mi opinión, es crear técnicos que no se hagan preguntas, que se limiten a creer lo que se les dice y sobre todo que no piensen por sí mismos.

Bueno, ha hecho más cosas. Principalmente, ha eliminado la asignatura conocida como 'Educación para la ciudadanía', porque se lo pedía el alma y el cuerpo, esto es, la Iglesia y el Partido Popular (PP). Como dice Santiago Navajas:
«[...] si se les educa en el escepticismo y la crítica hacia los poderes establecidos, a lo mejor los jóvenes dejan de ir a misa los domingos y no votan al Partido Popular en su vida...». (Navajas, Santiago. Libertad Digital, 13/12/1013)
Este ex-alumno aplicado del colegio El Pilar se propuso recortar el presupuesto de enseñanza hasta dejarlo hecho unos zorros. El resultado es bien conocido: menos profesores y un aumento considerable del ratio de alumnos por aula. Todo ello, ya lo dijimos al principio, en aras de una mayor eficiencia.

Estamos en medio de la crisis, pero cambian de golpe todos los libros de texto. Las editoriales se frotan las manos y los padres tiemblan ante esta nueva embestida contra sus ya exiguos bolsillos.

Así mismo, con Wert desaparecen las becas al tiempo que aumenta el precio de las matrículas. Hoy, los alumnos que quieran acceder a la universidad tendrán que pagar mucho más. Sólo los privilegiados podrán acceder a ella. ¿Te suena lo de la lucha de clases? Pues es lo que tiene ir a colegios elitistas, que luego quieres repetir un modelo que fue bueno para ti aún a sabiendas de que perjudica a la inmensa mayoría de tus compatriotas. No resulta de mucho consuelo saber que no todos los ex-alumnos de El Pilar pensamos como Wert: el ministro es él.

Al madrileño le llegan críticas de todas partes. Incluso desde Libertad Digital, donde Santiago Navajas no puede ser más claro al titular su artículo:
«Wert nos quiere idiotas». (Navajas, Santiago. Libertad Digital, 13/12/1013)
Lo que sí parece bastante idiota es no haber logrado ni siquiera el apoyo de los suyos. Así se explica que sea el ministro peor valorado en la historia de la democracia. Lo cual no deja de ser paradójico siendo que él mismo estuvo, durante un tiempo, ocupando plaza entre los directivos del CIS. Lo que nos da otro titular:
«El cazador cazado». (Méndez, Julián. Sur.es, 11/09/12)
Entender mucho de sociología parece que no da para ser aceptado por la sociedad a la que ahora pretende educar.

Dicen de él, de Wert, que es un tipo brillante y que no te deja indiferente. Por si acaso, él mismo nos lo recuerda en una entrevista para Vanitatis:
«[...] porque yo era asquerosamente bueno, muy bueno, el mejor alumno, un empollón de libro». (de Diego, Sara. Vanitatis, 25/01/2013)
Y quizás por eso, porque era (y sigue siendo) “asquerosamente bueno”, subió el IVA a todos los espectáculos culturales menos a las corridas de toros. A estas últimas les dotó con cuantiosas subvenciones mientras recortaba la financiación en todas las demás áreas de cultura y educación.

Para él, como para los obispos, el gran peligro de la 'Educación para la ciudadanía' radica en el adoctrinamiento. Y para dotarse de argumentos en contra de la misma, no dudó en recurrir a citas sacadas del libro 'Educación para la ciudadanía. Democracia, capitalismo y estado de derecho'. No reparó, o no le interesó reparar, en que éste no era un libro de texto, sino un ensayo muy crítico contra la asignatura ya que, a juicio de su autor, Carlos Fernández Liria (1959), «el sistema de instrucción pública tiene por tarea la ilustración y debe rechazar, en general, el adoctrinamiento». Ni que decir que Wert y Fernández Liria están en las antípodas, ideológicamente hablando.

Para librar a los españolitos y españolitas, (juntos o por separado) de los peligros del adoctrinamiento, nuestro denostado ministro no sólo elimina 'Educación para la ciudadanía', sino también las asignaturas de 'Ética' e 'Historia de la filosofía'. Por supuesto, para reforzar la de 'Religión'. Pero, ¿es que son equiparables?:
«La filosofía nos enseña a pensar, la religión a obedecer. La filosofía nos educa en la racionalidad, la religión en la superstición. La filosofía nos hace más libres, la religión más fieles. La filosofía nos anima a ser críticos, la religión a ser ilusos. La filosofía nos instruye a comprender y amar la realidad, la religión a temer y amar a los fantasmas». (Garrido, Francisco. Diario-Octubre, 20/05/2013)
Entonces, ¿cuál es el rumbo? ¿Estamos acercándonos más a la sacristía que al ágora?

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