viernes, 26 de septiembre de 2014

Marchar por la vida

Imagina por un momento que a Wert le sustituye Gallardón al timón del Aletheia. Afortunadamente, Alberto Ruiz Gallardón (1958) no apareció por aquí. Se marcha. Y con él su reforma de la ley del aborto.

Su gestión al frente de la Justicia española ha sido retrógrada en muchos sentidos: por la imposición de tasas, la criminalización de la protesta social y, sobre todo, por su apuesta de prohibir el aborto. Habría que añadir dos asuntos que pueden traer cola, como los indultos concedidos a amigos o simpatizantes, y la modificación del registro civil.

La fama de astuto que le precede no le dio para ver que así no contentaba ni a los suyos. Y no salía de su estupor cuando el presidente del gobierno, Mariano Rajoy (1955) optó por retirar la reforma de la ley del aborto. Dicen que buscando librarse del fracaso electoral que se barrunta.

Y es que los partidarios de prohibir el aborto no son tantos. El 21 de septiembre de 2014 hubo manifestaciones en algunas ciudades del país. En pocas ciudades, si miramos las crónicas. Y si es que hubo más de una crónica, pues atendiendo a lo publicado en varios diarios casi todos optaron por hacer un "copia y pega" de lo que se decía en la página web de HazteOír.org (HO), la organización convocante.

Sólo he encontrado datos concretos de asistencia para Mérida (400) y Sevilla (1.000). Nos dicen que hubo cientos de personas en Valladolid y Madrid, pero no se nos indica cuántos:
«Los antiabortistas toman las calles de varias ciudades para denunciar la 'traición' de Rajoy y Gallardón». (Segurola, María: «Los antiabortistas toman las calles de varias ciudades para denunciar la 'traición' de Rajoy y Gallardón». El Mundo, 22/09/2014)
Basta ver el vídeo que colgaron en HO para darse cuenta de que, al menos en Madrid, fueron más de mil. Pero el dato no lo dan, ¿por qué?

En Sevilla, llama la atención que el diario conservador ABC no se pregunte dónde estaba el resto de los votantes del partido del gobierno. En las pasadas elecciones al parlamento europeo fueron 146.668 por dicho municipio. O sea, que más de 150.000 no respaldaron a Gallardón, ¿por qué?

¿Cómo creer lo que nos dice La Razón cuando afirma que el 68% de los votantes de centro derecha estaban a favor de reformar la ley? (Rojo, A: «Un 68% de votantes de centro derecha quiere la reforma». La Razón, 21/09/2014)

Titular por titular, lo que La Razón destaca justo a continuación es que «El 80,7% de los catalanes no fue a la «V» de la Diada». Este tipo de argumentos son recurrente para el director de este diario Francisco Marhuenda (1961), pero sólo lo aplica a las manifestaciones que no le gustan. De hecho, a la manifestación de la Diada se calcula que fueron más de 1.200.000 personas. Por eso, de la de Marcha por la Vida de Madrid no nos dan datos. Porque, dada la forma en que Marhuenda los interpreta, demostrarían un desastre clamoroso.

Ni siquiera las juventudes del PP estaban a favor de la reforma. («Las juventudes del PP también critican la ley del aborto de Gallardón». El Periódico, 01/01/2014)

Me he enredado en darte estos datos para que reflexionemos sobre cómo marchamos por la vida.

Para los autodenominados “provida” la cosa está clara: el aborto es un “genocidio”. El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plà (1947), se atrevía a comparar a los partidarios de la actual ley con el tren de la muerte de Auschwitz y culpaba al feminismo radical de haber «infectado [tanto al PP] como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios». («El obispo de Alcalá compara el aborto con el Holocausto». La Nueva España, 25/09/2014)

Lo cierto es que ha sido una victoria de las mujeres, sí. Hay alborozo en cubierta. Son muchas las mujeres que lo celebran. La mayoría son feministas, aunque no nos falta alguna beata que lamenta el fiasco.

Pero volvamos a esa derecha católica que arma tanto ruido a pesar de ser tan pocos. Detrás de HO dicen que está El Yunque, una secta violenta a la que también llaman “Bien Común”, aunque Ignacio Arsuaga (1975), director del ciberlobby, lo negase:
«La jueza estima que el informe “no ha supuesto ningún choque al derecho al honor de Hazte Oír” y califica como un “hecho contrastado y acreditado a tenor de la prueba documental y testifical la relación entre alguno de los miembros de Hazte Oír con El Yunque». (Garrido, José María: «La Justicia da por “acreditada” la relación de miembros de Hazte Oír con la sociedad secreta y paramilitar El Yunque». El Plural, 28/05/2014)
Antiguos simpatizantes de HO tratan ahora de tomar distancia con esta organización. Es tal vez por eso que los obispos no se dejaron ver en la Marcha por la Vida, pese a que estaban invitados y pese a haber criticado la reforma de Gallardón como insuficiente. Es decir, que coincidían con las quejas de los convocantes.

Desmarcarse de HO y de Derecho a Vivir viene a ser lo mismo que hacerlo de El Yunque. Esta secta nació en 1955, en México.
«El fin de estos sujetos, según el periodista de la revista Proceso, es la obtención total del poder en todas sus formas posibles, es decir, sin importar recurrir a la difamación, violencia y hasta el asesinato». (Maghandi, Lorenzo: «El Yunque: la ultraderecha en el poder». Machetearte. Consultado en 26/09/2014)
Entonces uno se pregunta por el sentido que le damos a marchar por la vida. Los provida, los antiabortistas, los ultracatólicos, dicen defender la vida de los más desprotegidos, pero no dudan en recurrir al asesinato.

Del mismo modo que la Iglesia católica dice defender el derecho a la vida, pero jamás condenó la pena de muerte ni la tortura. Y eso que según dicen, Jesús de Nazaret (0-33) fue torturado y ejecutado en la cruz. Debe resultar incómodo reconocer que, a lo largo de su historia, la Iglesia persiguió a miles por sus ideas, torturándoles y ejecutándoles mayormente en la hoguera.

Tampoco se entiende tanto interés en la vida de los no nacidos y tanta indiferencia y hasta crueldad con los ya nacidos. El mismo gobierno que pretendía legislar contra el aborto niega ayudas a dependientes, recorta medicinas a los enfermos, retira camas de los hospitales, encarece las matrículas en educación o elimina las becas.

Finalmente, son las mujeres las que han de decidir si quieren o no ser madres. Esta norma de sentido común fue defendida por algunos barones del PP. En palabras de José Antonio Monago (1966):
«Nadie puede negar a nadie su derecho a ser madre, como tampoco nadie puede obligar a nadie a serlo». («Monago, sobre la ley del aborto». ABC, 31/12/2013)
Y Gallardón se marcha. Se marcha por la vida.

Se acabó el mandar sobre el cuerpo de las mujeres.




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