lunes, 13 de abril de 2015

Conocimiento lockeano

A buen seguro que muchos manuales de epistemología (o teoría del conocimiento) empiezan oponiendo empirismo y racionalismo. En 1690 se publicó 'An Essay Concerning Human Understanding'. Su autor, el inglés John Locke (1632-1704) está considerado como uno de los primeros empiristas. El ensayo sobre el entendimiento humano se opone al discurso del método que escribiera el francés René Descartes (1596-1650) bastante antes, cuando el joven Locke apenas contaba con unos cinco años de edad. Lo leyó por primera vez en 1665, es decir siendo ya un treintañero.
 
Ambas obras vieron la luz en tierra extraña, es decir, en el exilio. Y ambos autores optaron por el anonimato. El 'Discours de la méthode pour bien conduire sa raison, et chercher la vérité dans les sciences', apareció en Lieden, Holanda, no en Francia. Mientras que el ensayo de Locke fue publicado por la Bibliothèque Universelle de Genève, en Suiza, no en Inglaterra. Observa, eso sí, que la primera se escribió en francés y la segunda en inglés. Los tiempos del latín como lengua universal quedaban atrás. 
 
El auge de las lenguas vernáculas vino como consecuencia del esfuerzo de humanistasy reformistas. La Reforma que Lutero comenzó en 1517, enfrentó a dos bandos, católicos contra protestantes, en una encarnizada guerra de religión que duró más de treinta años y que acabó con la firma del tratado de paz en Westfalia, en 1648. Descartes vivió exiliado la mayor parte de su vida, mientras que Locke tuvo más suerte y sólo estuvo unos años. Aún así, los acontecimientos políticos de su época tuvieron gran influencia sobre su otra gran obra, los dos tratados sobre el gobierno civil.

En su ensayo sobre el entendimiento humano, el filósofo de Wrington describe la mente humana como una blank slate (una pizarra vacía), más conocido por su expresión latina como tabula rasa. Dicha pizarra vacía se va rellenando con las experiencias que a cada uno nos llegan a través de los sentidos. De esta manera, Locke refuta las ideas innatas, una de las nociones principales en las que se basa el racionalismo cartesiano. Según Locke, no tenemos ideas que no nos vengan dadas a través de la experiencia. Básicamente, en esto consiste el empirismo.

Que los sentidos nos engañan ya lo decía Descartes, y luego lo dirían otros y así hasta nuestros días. No obstante, el método empírico es, posiblemente, el que más nos aproxima al conocimiento verdadero de las cosas y es por eso el más empleado por los científicos.

Aunque ambas teorías, la cartesiana y la lockeana, tienen más puntos en común de los que parece, navegan por rutas filosóficas bien dispares: las ideas innatas sugieren un tipo de conocimiento a priori, común a todos los individuos; mientras que la tabula rasa es un tipo de conocimiento que se adquiere a posteriori, y que, por ello, será distinto para cada individuo. Apunto este dato porque, en mi opinión, el empirismo de Locke es la base para legitimar la corriente individualista que se inició a partir de la Reforma protestante, pero también con 'La lectura silenciosa'.

De una manera que nos recuerda al dualismo cartesiano, el conocimiento lockeano hace distinción entre ser humano (un ser biológico o un cuerpo animal en funcionamiento) y persona (conciencia). Para Locke, una persona debe poseer un conocimiento continuo sobre sí mismo, en el pasado, en el presente y para el futuro. Sobre la identidad personal nos dice:
«[Una persona] es un ser pensante inteligente dotado de razón y de reflexión, y que puede considerarse a sí mismo como el mismo, como una misma cosa pensante en diferentes tiempos y lugares; lo que tan sólo hace en virtud de tener consciencia, que es algo inseparable del pensamiento y que, me parece, le es esencial, ya que es imposible que alguien perciba sin percibir que percibe. Cuando vemos, oímos, olemos, gustamos, sentimos, meditamos o deseamos algo, sabemos que actuamos así. Así sucede siempre con nuestras sensaciones o percepciones actuales, y es precisamente por eso por lo que cada uno es para sí mismo lo que él llama él mismo». (Locke, John: 'Ensayo sobre el entendimiento humano'. Fondo de cultura económica. México, 2005; 318).
Parafraseando al propio Descartes, podríamos decir que “Percibo, luego existo” parece ser la máxima de Locke
 
¿Recuerdas 'La disputa de los universales'? Entonces definimos el nominalismo como una doctrina filosófica según la cual todo lo que existe son particulares. Los empiristas británicos son “nominalistas”, mientras que los racionalistas continentales vienen a ser “realistas”, sus opuestos, los que sostienen la existencia de los universales o las entidades abstractas. Decir que todo lo que existe son particulares es lo mismo que afirmar que sólo existen los individuos pero no la sociedad, pues se trata de una entidad abstracta. 
 
El conocimiento lockeano va deslizando nuestra nave hacia el terreno de la política. Al fin y al cabo, al propio Locke se le considera también como el iniciador del liberalismo político. De su repercusión política ya hablaremos en otra entrada, pero te adelanto que existen dudas sobre la conexión entre el individualismo liberal y el neoliberal. No obstante, en 1987, Margaret Thatcher (1925-2013) dijo lo siguiente:
«Creo que hemos entrado a un periodo donde muchos niños y gente han crecido con la idea de “¡Tengo un problema, es el trabajo del gobierno lidiar con ello!” o “¡Tengo un problema, iré y conseguiré una concesión para lidiar con ello!”, “¡No tengo casa, el gobierno debe darme una!” y así le están arrojando a la sociedad sus problemas, pero ¿quién es la sociedad? ¡No existe tal cosa! Hay hombres y mujeres independientes y hay familias y ningún gobierno puede hacer algo, excepto a través de la gente, y la gente primero tiene que luchar por sí misma». (http://www.margaretthatcher.org/speeches/displaydocument.asp?docid=106689)
Con toda probabilidad el gusano que se come una manzana sólo piensa en devorarla. Es un individuo que lucha por sí mismo. No por los demás. Y, sin embargo, la propia Thatcher envió a un montón de individuos a una guerra a miles de kilómetros de su patria para luchar por un pedazo de tierra donde no crece un solo manzano. Para luchar, ¿por sí mismos? ¿O por esa sociedad que ella afirmaba que “no existe”?

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