jueves, 9 de abril de 2015

Puertas giratorias

Puede que no todos los que filosofamos sepamos lo que significan las “puertas giratorias”, pero apostaría a que no hay político o política que no lo sepa.

En sentido metafórico, la puerta giratoria explica esa costumbre, tan extendida entre quienes ostentan un cargo público, según la cual al cesar en el mismo pasan a ser contratados por una empresa privada que se benefició, de algún modo, por la gestión que ejercieron mientras estuvieron en política. La puerta giratoria funciona también en sentido inverso, esto es, que ejecutivos de las empresas privadas pasan a ocupar cargos públicos desde dónde podrán legislar o tomar decisiones que beneficien al sector del que provienen, cuando no a su propia empresa.

Hacer girar tales puertas giratorias va en perjuicio del interés público, es decir de todos los ciudadanos, incluidos tú y yo. Porque aumenta la deuda pública, y porque no se les ocurrirá otra que aplicar medidas de austeridad, es decir recortes en los servicios públicos que antes disfrutabas, sobre todo en la Seguridad Social, la Sanidad o la Educación.

Por contra, el hecho de que las puertas giratorias giren y giren va en beneficio de unos cuantos políticos que mejoran notablemente sus ingresos y de unas pocas empresas que se llevan nuestro dinero de miles en miles. De miles en miles de millones de euros.

Los españoles nos hemos escandalizado con el uso que los ejecutivos de Bankia dieron a sus tarjetas black, sin reparar en que la cifra total apenas rebasa los 15 millones de euros. Es dinero, sí, pero poco si lo comparamos a otros casos de corrupción recientes como el de Bárcenas, los ERE de Andalucía, la red Gürtel o el que afecta a la mismísima Casa Real.

A la opinión pública española, hábilmente manipulada por los grandes medios de comunicación al servicio, precisamente, de quienes manejan dichas puertas giratorias, se le oculta, de alguna manera, por dónde se escapa la mayor parte del dinero público.

¿Quieres saberlo? Te pondré algunos ejemplos:
  1. Las radiales de Madrid, autopistas de pago que se realizaron durante los gobiernos de José María Aznar y Esperanza Aguirre. Como los madrileños no las usan, han resultado ser una ruina. Lo hubiera sido para las empresas que las financiaron o construyeron si realmente fuésemos liberales. Pero no lo somos. Aquí, privatizamos beneficios y socializamos deudas. Las autopistas las pagaremos entre todos: unos 2.400 millones de euros. El día que sean rentables, ya veremos qué pasa;
  2. El exceso cobrado por las eléctricas como costes de transición a la competencia asciende a 3.400 millones de euros, aproximadamente. Los gobiernos de turno, el PSOE primero y el PP ahora, no lo reclamaron como era su obligación en defensa del interés público. Y Endesa, Gas Natural e Iberdrola se salen de rositas. ¿Puertas giratorias? Fíjate en que José María Aznar ha estado cobrando de la primera y Felipe González de la segunda. Cantidades que rondaban los 300.000 euros anuales, durante los últimos años. Y no han sido los únicos. Otros ministros también encontraron “empleo” en dichas empresas;
  3. El Castor fue un desastre. Provocaba terremotos frente a la costa castellonense y catalana. Cualquier empresa tendría que asumirlo, pero no una como ACS, la que dirige Florentino Pérez. Empresas así pueden imponer al gobierno de turno e imponen que figure una cláusula RPA (Responsabilidad Patrimonial de la Administración) por la que se les indemnice en caso de lucro cesante, independientemente de si son ellos los culpables de negligencia o mala gestión. En otras palabras, el gobierno del PP ya le ha pagado 1.350 millones de euros, pero al final podría costarnos cerca de 4.000. Los brillantes gestores del PSOE ya hace tiempo que cruzaron la puerta giratoria. Los de la etapa del PP, con el ministro José Manuel Soria a la cabeza, no tardarán en hacerlo;
  4. ¿Vas sumando? La misma ACS también está involucrada en otro fiasco: el del AVE que nos conecta con Francia. Reclamaron sobrecostes por 360 millones de euros, pero no se salieron con la suya. Luego argumentaron, otra vez, lucro cesante, para explicar su negativa a pagar los 428 millones de los que se hará cargo, adivina quién. Es cierto que hay una cláusula de RPA, pero la pregunta es: ¿por qué se firmó esa cláusula? La respuesta: ¿puertas giratorias?;
  5. Con Pedro Morenés y álvarez de Eulate como ministro de Defensa el gasto efectivo ha engordado una media de 1.800 millones de euros en cada uno de los tres últimos años por encima del presupuesto aprobado, según La Marea. Su carrera ha sido una puerta giratoria perpetua, pasando del ministerio de Defensa a las empresas de armamento, como Instalaza, fabricante de las terribles bombas de racimo;
  6. El rescate de los bancos españoles ha pasado de “ni un euro” a costarnos más de 200.000 millones de euros, algo más del triple que lo que admite el gobierno del PP. ¿Puertas giratorias? Bueno, el actual ministro de Economía, Luis de Guindos, viene de Lehman Brothers, empresa que estuvo en el epicentro de la crisis. ¿Dónde crees que irá luego de haber gestionado el rescate? Ya lo veremos.
Me dejo muchos, muchos otros casos. Pero supongo que ahora ya comprendes esa frase que se oía en el 15M reclamando una democracia de verdad.Las puertas giratorias demuestran que son las empresas, las muy grandes, y los bancos, las eléctricas, las petroleras, las farmacéuticas o las constructoras del tipo ACS, quienes realmente mandan sobre los políticos que presuntamente nos han estado gobernando desde la Transición hasta ahora, siempre con la complicidad de la Casa Real.

Es hora de que dejemos atrás ese engaño que nos vendieron como una “Real Democracia” y pasar a una Democracia Real, donde las puertas giratorias dejen de  ser la práctica habitual y quienes nos representen, representen los intereses auténticos de los ciudadanos y no los de una elite corrompida.

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