sábado, 2 de mayo de 2015

El agente naranja

Un agente naranja recorre España. Se trata de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía (C's), cuyo líder es Albert Rivera (1979). Los “naranjitos”, como les llaman desde el PP, nacieron en Cataluña, en 2006, con el objetivo de enfrentarse a las políticas nacionalistas identitarias, oponiendo su credo constitucionalista, postnacionalista y progresista. En su Ideario (en PDF) señalan otra razón más: la del «vacío de representación que existía en el espacio electoral de centroizquierda no nacionalista». Sin embargo, Ciudadanos viene a estar a la derecha del centroderecha o más allá, como veremos a continuación.

En junio de 2014, sólo un mes después de las elecciones al parlamento europeo, Josep Oliu, propuso crear “una especie de Podemos de derechas” que estuviera orientado a la iniciativa privada y al desarrollo económico. El presidente del Banco de Sabadell reconocía que «el Podemos que tenemos [les] asusta un poco». La lectura que los poderosos hicieron tras la inrrupción de Podemos en las europeas fue la correcta: el bipartidismo, PP y PSOE, estaba herido de muerte. Por otra parte, era evidente que UPyD no recogía el testigo e iba a quedar excluido de ser ese “Podemos de derechas” por el que abogaba Oliu. («Josep Oliu propone crear “una especie de Podemos de derechas”». El Periódico. 25/06/2014)

Era el momento adecuado para efectuar el salto de Ciutadans a Ciudadanos. Saltar desde la arena política catalana a la española.

De ser un partido de centroizquierda, como rezaba su Ideario, los poderes económicos no hubieran apostado por Ciudadanos como alternativa al bipartidismo. El propio Oliu llegó a asegurar que no reconocía ni al PP ni al PSOE como el representante de los intereses empresariales. Tales intereses parecen estar mucho mejor defendidos por el partido de Rivera. De hecho, en una encuesta que La Marea publicó el 27 de abril de 2015, se vio que Ciudadanos arrasa a los demás partidos cuando a los grandes inversores se les pregunta por el partido al que dan su apoyo. Un 46% está con Ciudadanos. El PSOE, en cambio se hunde, no obteniendo más de un 4% de las respuestas. Incluso Podemos supera a los socialistas con un 11% quedando tercero tras el 17% de apoyo al PP. («Encuesta de apoyo de grandes inversores: Ciudadanos arrasa y el PSOE se hunde». Electomania. 27/04/2015)

La consolidación de Ciudadanos como ese agente naranja que la derecha liberal va a utilizar para «parar el crecimiento de Podemos y presentarse como alternativa al Partido Popular», tuvo lugar en Madrid, en febrero de este año. Fue un acto multitudinario, celebrado en el Círculo de Bellas Artes, que contó con la presencia de personajes como Pedro J. Ramírez o Ignacio Camuñas, exministro con la UCD y fundador de VOX. En su crónica, el periodista Antonio Maestre destaca que existe un sector de la derecha que considera “socialistas” las subidas de impuestos del gobierno de Mariano Rajoy. O sea, que el PP queda incluso a la izquierda de Ciudadanos en lo que a política económica se refiere.

La queja que hiciera, un año antes, el presidente del Banco de Sabadell por la «excesiva regulación», queda recogida en el programa económico que Ciudadanos presentó por medio de Luis Garicano, en febrero. Según dice este economista liberal:
«Hay gente que no está por el cambio y gente que no está por la sensatez, nosotros somos el cambio sensato». (Maestre, Antonio: «Ciudadanos, la operación “Podemos de derechas” se consolida». La Marea. 18/02/2015)
Un libro escrito por Albert Rivera salió a la venta el pasado mes de abril. Su título: El cambio sensato.

Cuenta José Lázaro que, en 2012, durante una entrevista en La Tuerka, un Pablo Iglesias (1978) que aún no había fundado Podemos, quiso que Rivera definiera la posición de su partido: ¿Es Ciudadanos de izquierdas o de derechas? La respuesta fue ésta:
«Nosotros somos un partido progresista y no sectario, somos un partido que defiende la socialdemocracia y el liberalismo progresista; y un partido que nace en el siglo xxi , pues, evidentemente, no se rige por los criterios de hace dos siglos. Pero, en cualquier caso, somos un partido reformista, no nos gusta cómo está funcionando este país y venimos a cambiarlo». (Lázaro, José: «Podemos llegar a ser ciudadanos». El País. 15/04/2015)
Los de Podemos han proclamado reiteradas veces que su partido no es de izquierdas ni de derechas, sino de abajo frente a los de arriba, la casta. En enero de este mismo año, convocaron la Marcha del Cambio donde más de 100.000 personas se manifestaron a favor de cambiar la forma de hacer política en España. Cabe preguntarse si es lo mismo el cambio de Podemos que el que propone Ciudadanos.

Para Pablo Iglesias, Ciudadanos viene a ser el recambio de un PP ya agotado:
«Para nosotros [para Podemos] el cambio político significa cuestionar la corrupción y cuestionar las políticas económicas que nos han llevado al desastre. Por lo tanto es muy importante distinguir entre el cambio, el cambio supone estar con la gente y no defender los privilegios de los de arriba, y el recambio. Cambio y recambio son cosas diferentes». («Pablo Iglesias defiende el cambio político frente al “recambio” de Ciudadanos». En eldiario.es. 06/04/2015)
Fue en la novela Il Gattopardo (1957), donde Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957) puso en boca de uno de sus personajes una frase que explica muy bien esta situación:
«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie».
En eso consiste “el cambio sensato”, en mi opinión.

Si la operación “Podemos de derechas” tiene éxito en las próximas elecciones generales, las que se celebrarán en noviembre de 2015, podríamos enfrentarnos a la paradoja de tener un presidente del gobierno catalán (aunque anticatalanista), una circunstancia impensable durante los últimos cuarenta años. Pero muy probablemente, el cambio sensato de Ciudadanos consistirá en la insensatez de continuar las políticas que le dicten los bancos y las grandes empresas, que son las que visten ahora a quien una vez se nos mostrara en cueros.

Dicho escenario será peor que el actual. En los próximos tres años, el agente naranja podría arrasar lo poco que aún nos queda del estado del bienestar. Paradójicamente, sería Ciudadanos el encargado de arrebatarnos lo poco que aún nos queda de ciudadanos.

Eso sí, tras su paso, difícilmente sus mentores van a encontrar otro recambio.


1 comentario:

  1. Que cambie todo para que nada cambie, te lo enseño "todo", pero no te enseño "nada".
    Cuando alguien no tiene nada que esconder, suele enseñar las palmas de las manos vacías.
    Un cartel muy esclarecedor, ¿está realmente desnudo? no, si no enseña "todo", no está desnudo ¿qué esconde en sus palmas? puede que su ideario se ubique en el "todo", o en la "nada"...
    Enhorabuena por el Blog.
    Ah y muy divertida la verificación robótica!

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