martes, 5 de mayo de 2015

Podemos, pudimos, podremos

Escribo como simpatizante de Podemos. Podría decir que lo soy desde antes incluso de que Podemos existiera como tal, cuando leía a Monedero o visionaba el programa de La Tuerka. No obstante, no participo en sus círculos. Dicho ésto, tú decides si te embarcas o no en la lectura de las líneas que siguen.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en que las tertulias en torno al futuro político de España y de Europa no podían ser más desalentadoras. La gente parecía dormida. Se aceptaba con resignación que los políticos nadaran en la corrupción al tiempo que recortaban nuestros derechos, a beneficio de la elites económicas. La desigualdad crecía y nadie parecía creer en que podríamos cambiar de rumbo.

El 15 de mayo de 2011, emergió el 15M, una esperanza de cambio. La gente despertaba de repente. Hombres y mujeres de todas las edades se juntaban en las plazas donde conversaban sobre aquello que les preocupaba e indignaba. El 15M supuso un espacio de encuentro. Los indignados lo definían así:
«El 15M es un movimiento que se define mucho por sus formas de actuar más que por su contenido. Surge del hartazgo de que los políticos no nos hagan caso. Todo está en permanente definición, que todo el mundo pueda participar, un espacio poco definido y muy dinámico. Está vivo y continuamente definiendo qué somos».
Fuimos muchos los que nos acercamos a las plazas o, ya como internautas, profundizamos en lo que allí se debatía. Como era de esperar, los políticos no escucharon. Se enrocaron en sus posiciones. Desde la seguridad del bipartidismo (PP-PSOE), que ellos suponían eterno, se mofaban de los indignados advirtiéndoles que para cambiar el sistema no les quedaba otra opción que la de presentarse a las elecciones. Luego respiraron tranquilos cuando las plazas quedaron limpias de “perroflautas”. Para muchos, el 15M naufragó.

El término perroflauta se utiliza de forma despectiva para referirse a cualquier joven con aspecto desaliñado. Eso es lo que nos dice la Fundéu BBVA que, además, señala que dicha palabra cobró protagonismo a raíz del 15M, cuyo gérmen lo sitúan en la escuela de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. («Perroflauta, en letra redonda y en una solapalabra». En fundeu.es, 24/05/2011)

Con tales antecedentes, nadie debería haberse sorprendido demasiado cuando un grupo de profesores, precisamente de la Complutense, se lanzaron a la arena política dispuestos a convertir las ideas surgidas del 15M en un programa de partido. Querían cambiar el sistema y conseguir una democracia real. Era la hora de Podemos.

PODEMOS

El partido que Carolina Bescansa (1971), Pablo Iglesias (1978) y Juan Carlos Monedero (1963) fundaron en marzo de 2014, se estrenó en las urnas tan sólo dos meses después, obteniendo cinco diputados en el Parlamento Europeo. 

Fue un éxito inesperado para muchos, sobre todo para la casta política, la que utiliza lo público para enriquecerse. A partir de entonces, el ascenso de Podemos en las encuestas parecía imparable. Sólo dos meses después de las europeas, el CIS ya lo situaba como el segundo partido en intención directa de voto. En noviembre eran los primeros.

Los fundadores recibieron gran atención mediática al igual que otros miembros de la formación, como Íñigo Errejón (1983), Pablo Echenique (1978), Luis Alegre (1977), Teresa Rodríguez (1981) o Lola Sánchez (1978).

Se habló mucho del programa económico de Podemos incluso antes de conocerse el borrador que elaborarían los catedráticos Vicenç Navarro (1937) y Juan Torres (1954). Se debatió, por ejemplo, sobre la idoneidad de una renta básica universal frente a una renta mínima garantizada, un tema que abordaremos próximamente en esta bitácora.

Los poderes económicos veían amenazados sus privilegios de casta y pronto pasaron al contraataque. Por un lado, desarrollarían la operación “Podemos de derechas” de la que hablamos en El agente naranja; por otro, nos sumergían en una campaña de acoso y derribo contra Podemos, por parte de todos los medios de comunicación controlados por la casta, que son casi todos. 

En fecha tan temprana como julio de 2014, Vicenç Navarro ya decía en su blog:
«Estamos viendo, pues, el intento de destruir por todos los medios imaginables un movimiento que se considera amenazante a la estructura de poder financiero, económico, y por lo tanto político y mediático, de este país». (Navarro,Vicenç: «Pablo Iglesias y los supuestos defensores de los derechos humanos». En Público, 07/07/2014)
Y hace tan sólo unos días, Ana Barba escribía en el suyo algo muy parecido:
«Su estrella fulgurante encandilaba a un espectro tan amplio de la sociedad, que realmente creímos que el cambio era posible, que se lograría esta vez. Pero, por lo visto, al sistema también le parecía factible ese cambio, tan nefasto para ellos. De ese modo, comenzó un ataque furibundo contra todos los dirigentes podemitas. Víctimas de esa persecución han sido, en mayor o menor medida, Errejón, Monedero e Iglesias, con una víctima colateral muy clara: Tania Sánchez». (Barba, Ana: «Podemos: El año que pudimos cambiar las cosas». Público, 01/05/2015)
La espiral de ataques contra los responsables de Podemos por parte de sus rivales políticos y los voceros mediáticos de éstos, llegó a ser insoportable a principios de 2015. Coincidía, no por casualidad, con la puesta de largo del agente naranja, que pasaba de ser Ciutadans a llamarse Ciudadanos. Según Albert Rivera, el ascenso experimentado por su organización es proporcional al descenso de Podemos en las encuestas.

PUDIMOS

Quizás Rivera peque de exceso de optimismo, pero lo cierto es que a día de hoy se observa un cierto desencanto en las filas podemitas, convencidos como están de que sólo la victoria les vale. Podemos podría estar quedándose en un “pudimos”, según varios relatos.

La crisis provocada por la salida de Monedero puede ser, en parte, como una consecuencia de ese zarandeo de las olas de la opinión pública. Pero también podría estar motivado por su rechazo al giro de timón hacia la centralidad y el tacticismo impulsado por Íñigo Errejón, número dos de Podemos. (Manetto, Alfredo: «Monedero cayó tras un pulso con Errejón en ladirección de Podemos». El País, 01/05/2015)

En el fondo de la crisis que actualmente vive Podemos –dice Barba– conviven dos almas:
  1. La que quiere heredar el viejo romanticismo del 15-M (en favor de la democracia asamblearia y en contra la democracia representativa);
  2. La que opta por el posibilismo para alcanzar el poder mediante movimientos puramente tácticos.
El propio Monedero lo explicó así, a su manera:
«Yo soy más de Galeano que de Juego de Tronos».
Recordemos que Juego de Tronos es un tema recurrente para los estrategas de Podemos y que, recientemente, Pablo Iglesias le regaló un ejemplar de esta novela al rey Felipe VI, en un encuentro difícil de asimilar para un republicano.

Escribe Raúl del Pozo, en El Mundo, que Monedero no se apuntó a la insurrección para llegar a comandante. Que lo que él quiere es transformar la sociedad, cambiar a la gente, hacer otro país. Otro país que, sin duda, sería una república. (del Pozo, Raúl: «El segundo timonel». El Mundo,29/04/2015)

Me cuesta creer que Errejón errara en su estrategia, pero empiezo a pensar que yo mismo también estaba equivocado. Cambiar de discurso para pescar en los caladeros del centro tal vez sea efectivo, pero son votos volátiles que podrían acabar en las redes de Ciudadanos, un partido que según María Eugenia R. Palop es el transgénico del Ibex 35. Un partido que los medios al servicio de los de arriba nos venden como el de centro, como el del “cambio sensato”. Por otra parte, cambiar de discurso para dejar de decir esas cosas que antes decían, (como que “el miedo ha de cambiar de bando”) podría llevar a que bastantes votos seguros abandonen el barco. (Palop, María EugeniaR.: «Ciudadanos: transgénico Ibex 35». En eldiario.es, 03/05/2015)

Aún así, nos quedan unas semanas, unos meses, para saberlo. 

PODREMOS

Fue Pablo Iglesias, en el congreso de Vistalegre, quien lanzó la frase:
Para Iglesias, la política consiste en alcanzar el poder. Como si de un jugador de ajedrez se tratara nos habla de “ocupar la centralidad del tablero” y para ello apela a construir una gran mayoría. Sabe que necesita esa mayoría para neutralizar a los partidos de la casta. Pero el asalto a los cielos podría llevar su tiempo, pues quienes ahora lo ocupan no necesariamente cederán al primer embite. Hay que tenerlo en cuenta.

Alcanzar el poder, es algo que tenemos que hacer juntos. No lo alcanza uno solo. No vale el singular, sino el plural: nosotros. Poder se conjuga, en presente como “podemos”, en pasado como “pudimos” y en futuro como “podremos”. Esto es lo que realmente importa:
«Nosotros podremos asaltar los cielos».
Mediante la operación “Podemos de derechas”, el presente parece controlado, de nuevo, por los de arriba. Si Podemos no ganara en noviembre, los recortes seguirán. Habrá más desahucios. Los impuestos subirán para los de abajo y se reducirán para los de arriba. No te engañes, para los de muy, muy arriba. Se avanzará en privatizaciones de la sanidad y la enseñanza. Es decir, pagaremos por todo más y obtendremos peores servicios. Subirán los recibos de las eléctricas y el gas. Seguiremos con la ley mordaza que castiga la libertad de expresión y las manifestaciones. Observaremos la impunidad con la que las fuerzas de seguridad golpean a sus conciudadanos. Y nos escandalizaremos, o no, al comprobar cómo a los corruptos les minimizan las penas o les indultan.

Si siguen arrasando el país, es obvio que los ciudadanos (los de verdad) acabarán por caerse del guindo. Se removerán las conciencias de la mayoría y entonces sí podremos desalojar del poder a quienes lo han estado corrompiendo para su propio beneficio. Conviene pues guardar las esencias para que el discurso de Podemos no se confunda con el de Ciudadanos que es, más o menos, lo que creo que viene a proponer Juan Carlos Monedero.

No obstante, entiendo las prisas de Iglesias y Errejón. Dentro de cuatro años, puede que el cielo que conquistemos no sea más que “tierra quemada”. El tiempo es un factor decisivo para ambos bandos: para los de arriba como para los de abajo.

Tic, tac, tic, tac, tic, tac,...
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2 comentarios:

  1. En el programa que acaba de presentar Podemos, parece que renuncian a la renta universal y a la auditoría de la deuda ilegítima, pueden ser estas dos cosas la causa concreta de la dimidión de Monedero...

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  2. Lástima que no diga nada sobr el corredor mediterráneo, lástima.

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