martes, 8 de septiembre de 2015

Del revés y la Lógica ausente

Hay una metáfora que equipara nuestro funcionamiento cerebral al del puente de mando de un barco. Desde allí se gobierna la nave. El oficial de guardia se encarga de transmitir sus órdenes a los diferentes puntos del buque de la misma manera que desde nuestro “sistema central” algo (o alguien) transmite las suyas a cada punto de nuestro cuerpo. Tanto en un lugar como en el otro encontramos diversos controles de navegación, de dirección y demás equipos esenciales para la toma de decisiones.

En su última película, Inside Out (2015), los estudios de animación Pixar han colocado a las emociones al mando de nuestro sistema central. Éstas son cinco:
  1. Joy (Alegría);
  2. Sadness (Tristeza);
  3. Anger (Ira);
  4. Fear (Miedo);
  5. Disgust (Desagrado).
Por supuesto, se han tomado la licencia de darles aspecto antropomórfico. Quizá lo justifica el hecho de que todos, alguna vez, hemos sido jubilosos, iracundos, melancólicos, timoratos o asqueados. O jubilosas, iracundas, melancólicas, timoratas o asqueadas.

Hemos dicho que ellas están al mando pero, ¿tenemos algún control sobre nuestras emociones? ¿Es por eso que inventamos el concepto de inteligencia emocional? Hasta hace sólo unas décadas, todo se medía en torno al cociente intelectual (CI). En 1983, Howard Gardner (1943) puso en duda que el CI sirviera para explicar plenamente nuestra capacidad cognitiva ya que dejaba de lado dos capacidades importantes:
  1. La capacidad para comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas (o inteligencia interpersonal);
  2. La capacidad para comprenderse a uno mismo, apreciar los sentimientos, temores y motivaciones propios (o inteligencia intrapersonal).
Pero, ¿qué es una emoción? ¿Se trata de una célula, una proteína, una descarga eléctrica? ¿O una interpretación del mundo externo? Para la psicóloga María Jesús Sancho:
«Una emoción es algo que se mueve dentro de una persona y que la impulsa a comportarse de una manera o de otra». (Alemany, Luis: «'Del revés', explicado por un neurólogo y una psicóloga». El Mundo, 20/07/2015)
La película tiene como protagonista a Riley, una niña de Minnesota, y a sus emociones desde los once hasta que cumple los trece años.

Puede que te llamara la atención que de las cinco emociones antes citadas, dos de ellas sean masculinas: Miedo e Ira. Cuando la cámara se adentra en los sistemas centrales de los demás personajes siempre vemos cinco emociones, todas del mismo género. ¿Por qué no ocurre igual en el caso de Riley?

Según Santiago Gimeno, de Sensacine.com, hay tres teorías circulando por ahí que explican por qué Riley tiene emociones femeninas y masculinas:
  1. Porque es bisexual;
  2. Porque aún no ha desarrollado sus emociones. No olvidemos que Riley es todavía una niña; 
  3. Porque influyen las emociones de sus padres. En la mente del padre, Ira parece ser el jefe y Miedo el segundo de a bordo, mientras que en la de la madre, es Tristeza la que está al mando aparentemente secundada por Alegría. (Gimeno, Santiago: «'Del revés (Inside Out)': 3 teorías que explican por qué Riley tiene emociones masculinas y femeninas». En sensacine.com, 11/08/2015)
Interesante, ¿verdad? Pero entonces, ¿qué pasará con Riley y sus emociones ahora que llegan a la pubertad? ¿Se atreverá Pixar a emprender la continuación? ¿Lo permitirá la (hasta ahora) conservadora y sexista Disney?[1]

Me temo que no

El director Pete Docter (1968) responde:
«¡Eso sería una película de terror! No somos tan valientes». (Heredia, Sara: «'Del revés (Inside Out)': ¿Habrá secuela de la película de Pixar?». En sensacine.com, 20/07/2015)
Y es que todavía es complicado gestionar el tema de la sexualidad y más en películas dirigidas a un público presuntamente infantil.

La historia de Riley pasa por una crisis cuando la familia se traslada inesperadamente desde Minnesota a California. En esos momentos, Alegría y Tristeza desaparecen del puente de mando para adentrarse en los entresijos de la mente de la protagonista. El panel de control se va fundiendo cuando Miedo, Desagrado e Ira quedan al mando. Al parecer, Alegría y Tristeza gestionan mejor nuestros sentimientos.

Dice Docter que se plantearon la introducción de un terrible villano que tendría por nombre Depresión que acecharía a las emociones. Finalmente la desecharon pero, aún así, Riley pasa por momentos que cualquiera calificaría como depresivos.

¿Y por qué no introdujeron una sexta emoción: la Lógica? También la rechazaron –dicen– porque les complicaba las cosas:
«Su presencia [la de la Lógica] podía tener implicaciones no deseadas ni previstas». (Heredia, Sara: «'Del revés (Inside Out)': Una de las primeras versiones incluía un temible villano». En sensacine.com, 15/07/2015)
Ya sabes, si no quieres complicarte la vida, mejor olvídate de recurrir a la lógica.

Un detalle que no se le pasó por alto a Docter es el de mostrarnos que los animales también tienen emociones, las mismas “cinco” emociones. Si bien, ocurre con un perro y con un gato, que son animales a los que fácilmente asignamos un comportamiento pseudohumano. ¿Las tienen también otros animales? ¿Un caballo, un cerdo, una gallina, un atún? Ya sabes por dónde voy. Seguro que recuerdas lo que escribimos en 'Una vegana a bordo del Aletheia'. Los animales se alegran, entristecen, enfurecen, acobardan o asquean como nosotros, los humanos. Y, por supuesto, sufren cuando se les maltrata.

A lo largo de los años, varias “islas de la personalidad” se han formado en la mente profunda de Riley, que son las dedicadas a las Bobadas, al Hockey, la Amistad y la Familia. ¿Te das cuenta? No aparece una isla para la religión. Y eso que Pete Docter se confiesa cristiano. Piensa que el tema de esta película tiene mucho que ver con el libre albedrío, un tema central durante siglos para la Iglesia.

Aún así, Paul Asay no se desanima en buscar la presencia de Dios en Inside Out.
Para este autor de Colorado Springs, el mundo protestante ha convertido la sonrisa en un imperativo moral. La sonrisa es vista como la externalización objetiva de una vida bien ordenada, mientras que la tristeza viene a ser el síntoma de un fracaso moral. (Asay, Paul: «Looking Inside Inside Out». En patheos.com, 23/06/2015)

Sin embargo, la vida no consiste sólo en encontrar la felicidad. Aceptar los momentos tristes de nuestras vidas –según Ethan McCarthy– nos ayuda a allanar el camino para alcanzar una clase más profunda de alegría. De hecho, –insiste– los Evangelios no mencionan que Jesús riera, pero sí nos dicen que lloró. Y es por eso que se regocija de que Tristeza acabe como la heroína de la película. Al fin y al cabo el cristiano comienza su camino aceptando con tristeza que es un pecador. (McCarthy, Ethan: «'Inside Out' and Christian Sadness». En christianitytoday.com, 20/07/2015)

En fin, ver para creer.

Me queda una duda de la que no te he hablado hasta ahora: ¿Por qué en España la titulan 'Del revés' y no 'Dentro, afuera' (Inside Out)? Vale, porque no suena bien.

Tampoco entiendo que para el público latinoamericano hayan escogido titularla 'Intensa-Mente', aunque el juego de palabras resulte gracioso. Personalmente, prefiero la traducción literal por esa dicotomía entre lo que somos hacia afuera y lo que nos pasa por dentro.

Pero quizás estoy apelando a la Lógica, esa emoción que deliberadamente quedó ausente.

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[1] Según El Mundo, en 2006, Disney pagó 7.400 millones de dólares por hacerse con Pixar.

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