jueves, 10 de septiembre de 2015

Filosofando a la de una, a la de dos y a la de tres

La española, y también británica, Ellen Duthie es la autora de un blog donde va narrando sus sesiones de filosofía que, cada dos semanas, tiene con los preescolares de una escuela pública de Madrid. Entre otras cosas, dicen los propios niños, se dedican a hacer “porquerías”:
«En Filosofía a la de tres, las porquerías son preguntas que empiezan por “¿Por qué...?” Y hemos empezado por dar un ejemplo. Alba Torres se ha encargado de la primera pregunta: ¿Por qué nos vestimos?». (Duthie, Ellen: «2014/15 Sesión 1. Desnudez y vergüenza, princesas y príncipes». En filosofiaaladetres.blogspot.com.es, 05/10/2014)
Y es verdad, la filosofía empieza siempre con una pregunta, y luego otra y otra... Digamos que se trata de un modo diferente de aprender: aprender pensando. No hay que memorizar, ni calcular, traducir, escribir, leer o dibujar. Solamente hay que pensar, jugar, razonar y dialogar.

Los catalanes tienen una palabra para eso: “Enraonar”. Que, si no me equivoco, quiere decir razonar conversando dos o más personas. O conversar razonando. Justo lo que hace Duthie, conversar con los niños y niñas, provocándoles con sus preguntas para que sean ellos y ellas quienes encuentren sus respuestas. Al fin y al cabo, eso es lo que hacía Sócrates (470-399 a.C.). Lo llamaba mayéutica, ¿lo recuerdas? Hablamos de ello hace tiempo, en 'Del tábano a la cicuta'. Estábamos en octubre de 2013, y sólo llevábamos cuatro entradas.

Por cierto, que nosotros dibujamos viñetas para la ocasión, mientras que Duthie suele apoyarse en cuentos o libros ilustrados.

Pienso que Duthie nada contra corriente. Nuestros gobernantes quieren sacar la filosofía de las aulas y ella se empeña en introducirla. ¿Te propongo unas “porquerías”?: ¿Por qué crees que los que mandan tienen tanto interés en impedir que los niños aprendan a hacerse preguntas? ¿Y por qué se empeñan en que sean los religiosos quienes adoctrinen a nuestros hijos? ¿Es porque es más fácil enfrentarse a una masa con pensamientos uniformes y predecibles que no a unos ciudadanos de entre los cuales pueda emerger una idea que lo revolucione todo? Venga, tú también puedes preguntar: más abajo están los comentarios.

Pero no nos alejemos del rumbo que nos marca Duthie. Ella, junto a Daniela Martagón, ilustradora mexicana, y Raquel Martínez Uña, editora de Wonder Ponder, se han embarcado en un nuevo proyecto: una ‘Filosofía visual para niños’. Cuentan que,
«Un día, Ellen Duthie quiso tratar la crueldad con los niños y ahí todo cambió. No terminaba de encontrar el libro ilustrado que tratara el tema como ella necesitaba. Su cabeza pedía determinadas escenas y le trasladó esa inquietud a su amiga la ilustradora Daniela Martagón. Ella, en muy poco tiempo, preparó las escenas que Ellen necesitaba. “Cuando las utilicé en clase, enseguida vi que el enganche de las imágenes con el tema era directa. Los niños empezaron rápidamente a construir cosas. Nunca me había pasado eso en sesiones anteriores. Las escenas que Daniela había dibujado eran inmediatas, lo que no pasaba con los álbumes ilustrados”». (Pizarro, Javier: «¡Atención! Aquí hay niños debatiendo sobre filosofía». En elasombrario.com, 16/08/2015)
El resultado es una caja con láminas: 'Mundo cruel'. Luego hicieron otra: 'Yo, persona'. Ambas son auténticas “cajas de Pandora”. Abrirlas supone una acción en apariencia pequeña o inofensiva, pero que puede acarrear consecuencias catastróficas. O al menos exijen que nos estrujemos las neuronas:
«¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Tiene sentido castigar la crueldad con más crueldad? ¿Matar forma parte de la vida? ¿Es posible ser cruel sin proponérselo? ¿Hay veces en las que ser cruel puede resultar divertido? ¿Son a veces necesarios los castigos? ¿Cómo decidimos lo que es aceptable y lo que no es aceptable como castigo?…» (Barrios, Nuria: «¿Matar hormigas es cruel?». Babelia, El País. 16/12/2014)
¿Es cruel obligar a un perro o un gato a vivir en un apartamento? ¿Lo es encerrar a un pájaro en una jaula o a un pez en una pecera? ¿O torturar a un toro en la plaza? Decimos de las personas que tienen mascotas que son sus “dueños” o sus “amos”: ¿pueden ser dueñas unas personas de otras, unos animales de otros? ¿Son los padres dueños de sus hijos? ¿A quién pertenecen los niños?

Abre, mira, piensa. Y juega. No tengas miedo. Sólo son preguntas. Sólo estamos filosofando. A la de una, a la de dos, a la de tres.

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